miércoles, 6 de febrero de 2013

José Luis Restán: “educar es decirle a la persona que la vida es un bien”


El segundo día de las XI Jornadas Diocesanas de Zamora contó con la presencia del periodista José Luis Restán, que habló sobre la emergencia educativa ante algo más de 350 personas reunidas en el salón de actos del Seminario San Atilano.

Las XI Jornadas Diocesanas de Zamora han contado en su segundo día con el periodista José Luis Restán, director editorial de la cadena COPE, que ha pronunciado una conferencia titulada “Emergencia educativa y nueva evangelización”. En la presentación del ponente, el delegado diocesano de Medios de Comunicación Social, Luis Santamaría, resumió su perfil biográfico.

José Luis Restán Martínez (Madrid, 1958) es ingeniero de Caminos y licenciado en Periodismo. Ha sido director de la edición española de la revista 30 Giorni, y en COPE ha sido redactor jefe de Religión en los Servicios Informativos y director de la programación socio-religiosa. Actualmente es director editorial y adjunto al presidente de COPE. Dirige en esta emisora “El Espejo” y “La Linterna de la Iglesia”. Además, dirige en 13 TV el programa “Iglesia en directo”. Articulista en medios digitales, ha escrito varios libros, entre los que destacan dos diarios del pontificado de Benedicto XVI y otras obras como ¿Qué hacemos con educación para la ciudadanía? y La osadía de creer.

La educación, algo vital

Restán comenzó su intervención definiéndose como un “cristiano metido a periodista”, ya que “intento contar lo que pasa desde la experiencia de la fe vivida en la Iglesia”. Según él, “todos somos sujetos y objetos de la educación, de alguna manera. Toda institución, para que sea humana, tiene que tener una dimensión educativa”. Por eso “la cuestión educativa no es especializada, es una cuestión de la vida del hombre. Educar es lo más grave, lo más humano, lo más urgente que tenemos que hacer en la vida. Sin la educación no podemos entendernos, ni mirar al pasado ni al futuro. La educación es vital, por supuesto, para la Iglesia”.

El ponente destacó que Benedicto XVI ha hablado mucho y con mucha originalidad de la cuestión educativa. “Cuando vino a Santiago y Barcelona, entrevistaron aquí a un experto vaticanista, que dijo que el Papa no piensa que la renovación de la Iglesia pueda venir de dar un golpe de timón, de hacer grandes cambios en las estructuras eclesiásticas; sólo podrá venir a través de un cambio, de una conversión que vendrá por un esfuerzo educativo”.

Se trata “de un proceso profundo que se tiene que dar a través de una relación vital, de un acompañamiento. Toda acción de la Iglesia, si no tiene esta dimensión educativa, se queda en fuegos artificiales. A veces hacemos cosas que tienen mucho ruido, y les falta un cauce que las transforme en un impulso educativo que necesita tiempo, relación y libertad de la persona”.

Un fracaso educativo

A continuación explicó el origen del término “emergencia educativa”, una expresión acuñada por el Papa en unas palabras a una asamblea de la Diócesis de Roma, y que ha reiterado después. Toca un punto absolutamente vital: “Benedicto XVI hablaba de la dificultad que existe hoy para educar. Todas las culturas y civilizaciones han educado, porque si no hay educación no hay humanidad. Y hoy, con todas las posibilidades que tenemos, se experimenta una dificultad para educar como nunca en la historia”.

Como parte de esta dificultad en la educación, “se da un fracaso en la formación de personalidades sólidas. Hay una debilidad en el sujeto, que es culpa no de los jóvenes, sino de los que somos mayores. Hay fragilidad en las relaciones afectivas, en los compromisos, en la falta de razones fuertes para asumir cualquier tipo de postura, en la vulnerabilidad a los impactos de los medios de comunicación, en la falta de un criterio claro…”.

El Papa también habla de “una ruptura entre las generaciones, cuando el regalo mayor que podemos darle a nuestros hijos es una hipótesis de sentido, no simplemente la vida biológica. Y hay una especie de ruptura, sobre todo en el entorno del mayo del 68, cuando se produjo una enmienda a la totalidad ante la tradición para poder ser libres, en un proceso de emancipación de todo lo que nos viene dado. Así, el hombre se reinventa, como un papel en blanco”.

Frente a esto, José Luis Restán reivindicó el papel de la tradición como“algo vivo, no fosilizado ni mecánico, pero hay algo que se va comunicando”. En aquel momento de nuestra historia reciente “se rompió con la paternidad, porque se pensó que acababa con la libertad de la persona, y por eso hoy cuesta entender que Dios es Padre. Esto ha provocado una fractura de la que no nos hemos recuperado”.

En la Iglesia “también experimentamos esta emergencia educativa, la dificultad para educar la fe como conciencia, como experiencia humana, como algo que genera personalidades adultas y no simplemente un fervor adolescente, valores o sentimientos”. De hecho, afirmó, “para decir que hay que ser bueno no necesitamos estar en la Iglesia; eso es para todos los hombres. Otra cosa es que la fe cristiana me ponga en mejores condiciones de ser bueno, si Dios quiere y yo me dejo. Eso lo vemos en los novios que se preparan para el matrimonio, en los chavales de confirmación… pero esto viene dado también por la debilidad del sujeto educativo, no sólo del destinatario”.

Causas de la emergencia educativa

Para entender este fenómeno, Benedicto XVI alude a un punto clave: “la duda sobre el significado y el valor de la persona, sobre su origen y su sentido. Existe una duda sobre que la vida sea un bien y merezca la pena. La percepción cristiana elemental, la que han tenido siempre los pobres de la Iglesia, es que la vida es un bien, y va hacia un destino bueno, que es Dios, y que tener hijos es un bien, y que querer a una persona es un bien. Ahora esto no está claro: se usa a la persona mientras sea placentera, y después cortar y seguir. Éste es el ambiente que respiramos; no sólo se respira aire, sino también cultura, mentalidad, casi sin darnos cuenta”.

En el fondo, dijo el ponente, “¿qué es educar? Decirle a un hijo que la vida es un bien, que no te va a defraudar, que existe un destino bueno. Sin esta hipótesis de esperanza no se puede educar, sólo enseñar cosas. La educación es responder a las grandes cuestiones del sentido. Cuando se descartan estas preguntas del sistema educativo, éste se queda en un manual de instrucciones. Hace falta una hipótesis de sentido”.

Hoy, sin embargo, “hay un escepticismo sobre la bondad de su vida. En la raíz de la crisis de la educación hay una crisis de confianza en la vida, según Benedicto XVI. En el cine, en el arte, se percibe esta desesperanza, y no permite transmitir la bondad de la vida, la confianza en ella. La educación consiste en la pregunta por la verdad que puede guiar la vida. Para no ser simples vagabundos en la niebla, sino que tengamos una certeza en la vida, de que es un bien. Si no, tenemos que ir a tientas”.

Silencio sobre el sentido y el drama de la libertad

Hoy, continuó diciendo Restán, “hay un gran silencio en la educación sobre las grandes preguntas del sentido de la vida. Renunciar a una hipótesis de sentido es la muerte de toda educación, que se convierte sólo en orden y algunas habilidades para encontrar trabajo”.

La educación “pasa por la libertad, y esto es dramático. Hoy muchas veces no se educa porque tenemos miedo a la libertad del sujeto que tenemos delante. El Papa dijo ayer [por la catequesis en la audiencia del miércoles 30] que el modo de ser omnipotente de Dios fue crear la libertad del hombre, renunciando así Dios a una parte de su poder, creando al hombre libre y esperando de él una respuesta y un amor libre. Éste es el misterio más grande, Dios es la razón que es amor, y que sólo se entiende mirando a la cruz”.

“Pero cuando educamos no queremos afrontar que nuestro alumno, hijo, oyente… nos partan la cara por lo que les proponemos. Y por eso ya no les proponemos nada. ¿Para qué va a jugarse el tipo el profesor con sus alumnos, si lo van a rechazar?”, afirmó. Esto pasa también en la comunicación de la fe, que “no es algo automático. El destinatario tiene que hacer suyo ese contenido que se transmite. Por eso el punto de la libertad es fundamental. La educación es el encuentro de dos libertades. Si no hay una verificación por parte de la persona, al final la educación es como un barniz que se va con el tiempo”.

Amar al otro para poder educar

Sin un amor por el otro, tampoco se educa. Restán dijo que esto se ve con claridad en la película Los chicos del coro“el profesor aparentemente gris, mediocre y fracasado que acaba en un triste internado de provincias de la Francia de la posguerra consigue educar a los niños, porque los quiere. No los quiere porque son majos, de hecho son insoportables. Pero él los ama, los mira y ve el valor de la persona, mirando más allá de su apariencia sus corazones, un corazón hecho para el infinito. Si falta este punto, no se educa”.

Y en este momento el adjunto a la presidencia de COPE recordó al santo del día, Juan Bosco, que decía que “la educación es cosa del corazón, y sólo Dios es su dueño”. Tiene que partir “de un amor al otro, de la conciencia de que el otro es un bien. Y eso no es sólo cosa de profesores y padres, sino también de los periodistas, por la fuerza brutal que tienen los medios, tanto para educar como para deseducar. Si a mí, al comunicar, mis destinatarios no me importan un pimiento, no llego a ellos. La educación sólo puede nacer del amor y del dolor: del amor que hemos encontrado, y del dolor que nos produce que los otros no hayan encontrado a Jesucristo”.


La centralidad del testimonio

El ponente pasó a reflexionar sobre una cuestión vital en este tema: “el educador es un testigo de la verdad que propone. Benedicto XVI, cuando habla, nunca percibes una distancia entre su persona, la de un hombre de 84 años cansado, y lo que dice. Siempre percibes que el vínculo entre él y lo que dice está vivo, en el modo en que lo dice, cómo se pone en juego él al hablar. Uno puede estar diciendo cosas que son verdad, pero con una distancia entre la propia persona y lo que dice. En el testigo no hay esa distancia, porque transmite su propia experiencia, su propia certeza. Cuando el maestro del coro de la película enseña a los niños de la película, no les transmite sólo música, sino en el fondo de que la vida es un bien, la vida se expresa en el canto y el canto es bello. Aquel maestro era un testigo”.

El testigo “habla de sí mismo, pero remite siempre a otra cosa. Y eso es siempre claro en la fe. San Pablo decía: miradme a mí, pero para ver en mí la obra de Cristo, no lo que yo con mi carne hubiera hecho (perseguir a los cristianos), sino lo que ha pasado después del encuentro con Alguien que ha cambiado mi forma de percibir la realidad. San Juan Bosco, en la Turín del siglo XIX, logró hacer la nueva evangelización, porque le dijo a los chicos de la calle: tu vida vale”.

El testigo, el maestro, el padre, el sacerdote… “tiene que estar dispuesto a pagar el precio de esta comunicación. Educar es un riesgo, como dijo un maestro. Pero Dios ha querido correr este riesgo, el riesgo de que le digamos que no”.

La pedagogía del deseo

José Luis Restán señaló la denominada pedagogía del deseo como un apunte de máxima actualidad en la emergencia educativa: “el Papa ha dedicado una catequesis entera al deseo como lo que constituye la entraña del hombre. El hombre está insatisfecho, tiene sed de más, de amor, de belleza, de justicia… a veces consigue aquello que busca, pero ve entonces que es insuficiente”.

Esta fuerza del deseo es positiva para el Papa, es un cauce educativo buenísimo. “Hay que ir hasta el fondo de este deseo, no hay que sofocarlo, sino descubrir que es un deseo que lleva al Infinito. Éste es un recorrido a cuyo encuentro sale la propuesta cristiana. Así fue el encuentro de Jesús con la samaritana junto al pozo, que fue un puro encuentro educativo. Jesús sale al paso de su deseo, no le reprocha. Le dice: lo que tú deseas, lo que has buscado, soy yo quien lo sacia”.

Esto es un punto esencial en la educación, sobre todo en los jóvenes, según afirmó el ponente. Por un lado, está la cuestión de la razón: “no podemos educar en una fe que tenga miedo de la razón, que sea puro sentimiento y devoción. La fe es el conocimiento profundo de la realidad, nos da la clave y el criterio para entender la vida y todo lo que hay. Si los jóvenes, y todos, no perciben que la fe se traduce en una inteligencia de la realidad, que yo entiendo mejor cómo se vive, por qué se vive… la fe termina convirtiéndose en un florero”.

El segundo aspecto es la afectividad, “que es como Waterloo, la batalla final en la que se pierde la guerra. Ha calado en nuestra sociedad la percepción de que la fe es enemiga de la felicidad del hombre y de nuestra libertad. Si esta sospecha se le cuela a un chico y no tenemos la capacidad de hacerle experimentar que vivir la fe en la Iglesia es lo más humanizador, la batalla está perdida”. Por eso ocurre que “aunque aprendan muy bien el catecismo, cuando llega el momento del noviazgo, del trabajo, del compromiso social… la fe pasa a ser un bonito recuerdo de la infancia y de la juventud en el mejor de los casos”.

Lo que distingue una comunidad que educa es que “los chavales crecen con esta conciencia de que la fe es amiga de lo humano; mejor, es la que salva lo humano. ¿No decimos que Jesús es salvador? No sólo cuando muramos, sino aquí y ahora. Y si no hay conciencia de esto, la educación en la fe está coja”.

Conviene vivir la fe

Es preciso que los que se educan verifiquen que es conveniente vivir la fe: “sí, te conviene vivir la fe, es bueno para ti vivir la relación con Cristo en su Iglesia, escuchar su palabra, celebrar los sacramentos, vivir la caridad, escuchar a los sucesores de los apóstoles… Si esto se hace bien, hace que tu vida vuele, que no se arrastre. Hace que tu vida afronte la enfermedad, el paro, el amor, la construcción de la sociedad”.

José Luis Restán concluyó su conferencia afirmando que este Año de la Fe “el Papa quiere que sea un gran acto educativo… Si hacemos grandes actos pero no se transforma en una herramienta educativa, en una continuidad en el tiempo a través de un acompañamiento, de una comunidad, de un testimonio adulto… no habrá servido”. Y esto “es una tarea para todos, que nace del gozo que hemos vivido, al experimentar que Jesucristo es el tesoro de la vida. Y así, aunque fracasemos, no importa. Importa el corazón, este impulso”.

Álbum fotográfico de la conferencia: http://bit.ly/WGcPxZ
http://diocesisdezamora.blogspot.com.es/2013/02/jose-luis-restan-educar-es-decirle-la.html

lunes, 3 de diciembre de 2012

¿Qué ha supuesto para todos los que asistimos?

Los días 23 y 24 de noviembre celebramos el II Congreso Internacional de Educación bajo el lema “Es posible conocer, es posible construir”, organizado por varias realidades educativas (la Fundación Internacional de Educación, el Colegio Kolbe, el Colegio Newman, las asociaciones de profesores ARCYP y Universitas, y otras entidades del ámbito educativo) y dirigido a padres y educadores. En él participamos unas trescientas personas procedentes de distintos centros educativos, ámbitos y países.
Llegamos el primer día esperando encontrar una respuesta a esta pregunta: ¿podemos hoy conseguir que nuestros alumnos se interesen por conocer lo que les rodea, conocerse a sí mismos y suscitar en ellos una sed por la verdad? 


Ferrán Riera, asesor pedagógico de las Escuelas del Obispado de Vic, y Christopher Bacich, profesor de Historia de un centro neoyorquino, nos lo dejaron claro: es posible en cualquier situación. Ellos, comprometidos consigo mismos y con la realidad social en la que viven, lo hacen posible. Nos devolvieron la energía que muchas veces nos falta para implicarnos y para no renunciar a la tarea. Si para ellos ha sido posible, ¿por qué no puede serlo para cada uno de nosotros?


Marco Bersanelli, profesor de Astrofísica, nos mostró el método, el cómo. Partió de un hecho: es posible conocer. Nosotros, que somos “un grano de polvo” perdido en el Universo, tenemos la capacidad de conocerlo. Y esto es maravilloso, un misterio que nosotros ni comprendemos ni merecemos.

Nos hizo caer en la cuenta del valor que tiene nuestra labor. Nos enseñó la inmensidad del Universo y su grandeza, para acabar diciendo que hay algo más grande que este Universo: el hombre. Afirmó que el hombre es el vértice de la creación de Dios y por tanto los educadores, que nos ocupamos de la realidad humana y de su desarrollo, colaboramos con la creación en su punto más alto. Enseñar es transmitir a los jóvenes lo mejor de lo que la humanidad ha sido capaz, la conciencia de lo que nosotros somos y lo que es lo humano.


Planteó que el interés que podemos suscitar en nuestros alumnos debe partir del interés y de la admiración que nosotros tenemos ante lo que enseñamos. Ensimismarnos con lo evidente, con lo que ya sabemos, precisamente porque lo podemos conocer y lo conocemos. Nos provocó para que confiáramos en nuestros alumnos, porque ellos necesitan que confiemos en su propia capacidad de juzgar. Nos alentó para no detenernos ante nuestros límites, sino para aprender a relacionarnos con ellos. Nos zarandeó para que buscáramos modos de dar nuestra materia de manera que sea más comprensible para nuestros alumnos y más satisfactoria para nosotros. Insistió en que en la labor de educar no podemos estar solos. Concluyó afirmando que el signo de que estamos educando es la alegría como conciencia última de uno mismo. Ésta, dijo, es la verdadera esperanza para el futuro.

Las ponencias que cerraron el congreso plantearon la importancia de mirar a nuestros alumnos tal y como son, así como sus circunstancias para poder educarlos; y nos animaron a aprovechar las posibilidades que nos brindan las nuevas tecnologías.


También hubo tiempo para disfrutar de la belleza gracias a la exhibición de baile flamenco del grupo “Entre Palmas”. A través del baile nos mostraron que el flamenco, como cualquier otro arte, al igual que la educación, no es sólo una técnica sino la comunicación del propio yo.


Fue, sin duda, sorprendente y conmovedor para todos los asistentes la participación de un grupo de alumnos de la ESO y Bachillerato de distintos colegios que, junto a profesores, elaboraron y sirvieron la cena-cóctel de la noche y la comida del día siguiente. La satisfacción que expresaban sus rostros y la delicadeza con la que llevaron a cabo su trabajo es sin duda un testimonio muy esperanzador de que, efectivamente, es posible educar hoy.


Tras este congreso, todos tenemos ganas de que llegue la próxima clase, el reencuentro con nuestros alumnos y con nuestras asignaturas. Con el deseo de que todo vuelva a ser nuevo. Con la necesidad de renovar nuestra metodología y, lo más importante, con el deseo de comprobar que podemos educar y por tanto construir un bien para todos.


http://www.revistahuellas.org/default.asp?id=347&id_n=4637

domingo, 16 de septiembre de 2012

Nos espera un tiempo apasionante, por Ignacio Carbajosa

Recomendamos la lectura de este artículo por su pertinencia ante la realidad que nos toca vivir en este comienzo del curso.

En estos días en que los viajes se multiplican no es raro asistir "obligados" a las conversaciones de los pasajeros situados cerca de nuestro asiento, en el tren o en el avión. No es difícil adivinar cuál es el tema de conversación más frecuente: la crisis con sus novedades cotidianas, la prima de riesgo, los recortes del gobierno, las Navidades sin paga extra, la subida del IVA...

La semana pasada me llamó la atención la reacción de un pasajero en un tren de larga distancia que cortaba de raíz el inicio de la acostumbrada conversación al hilo de las últimas (y preocupantes) noticias del día: "Por favor, no hablemos de esto porque me entra la angustia". En efecto, las noticias que se suceden producen la angustiosa sensación de que se hunde el suelo bajo nuestros pies, ese suelo (la estabilidad y prosperidad económica) que hasta ahora nos había permitido vivir despreocupadamente, sin necesidad de responder a (casi) nada.


Después de muchos decenios el suelo o fundamento común parece resquebrajarse. Mientras se buscan soluciones macroeconómicas, a la espera de saber si estamos ante una crisis pasajera o de todo el sistema, la preocupación que compartimos todos los españoles tiene (al menos) un efecto benéfico: ha conseguido romper los estrechos moldes en los que la mentalidad común nos "invitaba" (¿obligaba?) a vivir.

En efecto, una de las características más marcadas de la sociedad española de los últimos 30 años (por lo menos) es la censura del problema del significado. Hay ciertas cosas de las que no se puede (o no se debe) hablar en el bar, por la calle, en la oficina o en los telediarios. Se nos ha hecho pensar que el problema del sentido de la vida es algo personal, privado, sin dignidad cultural. Quien lo plantea en público es tildado de "filósofo", una cariñosa descalificación próxima a la de "tipo raro fuera de la realidad".

Hay veces, sin embargo, en las que el problema del significado es difícilmente eludible: ante la enfermedad, ante la muerte de un familiar cercano, ante el fracaso afectivo. Aquí es donde el "pensamiento único" en nuestra sociedad ha alcanzado el culmen en su labor de ingeniería social, levantando un muro que nos aísla de los golpes de la realidad: la pro-vocación de la muerte, de la enfermedad, del amor perdido ha sido reconvertida en patología. El impacto de la realidad que nos obliga a plantearnos las grandes cuestiones de la vida (¿qué sentido tiene vivir? ¿qué es el amor? ¿qué es la muerte? ¿por qué el dolor?) ha sido neutralizado: se trata de una patología que hay que curar. El cuerpo cada vez más numeroso de psicólogos se encarga de ello.

Pues bien, ha llegado el momento de reconocer, y de hacerlo como conciencia de un pueblo, que no existe persona (o algo que merece la pena llamarse así) si no se acoge el problema del significado de la propia vida y de la realidad que nos circunda. Es más, paradójicamente las grandes patologías de nuestra época tienen su origen en la censura de este problema. La depresión, la violencia de género, los suicidios son un testimonio (tan presente como silenciado) de las dramáticas consecuencias de aquella obra de ingeniería social a la que antes me refería.

El sacerdote y gran educador Luigi Giussani comentaba así hace años la afirmación del Papa Juan Pablo II de que el peligro más grande para el hombre no es la esclavitud física sino la eliminación de la posibilidad de comportarse como hombre: "estamos en una época en la que las cadenas ya no aferran nuestros pies sino el movimiento inicial de nuestro yo y de nuestra vida". Y esto trae consigo graves consecuencias. Alguno podría objetar que vivimos en una sociedad libre, no esclava. María Zambrano respondería que la nuestra es una "pseudo libertad sustituto de la libertad verdadera; la libertad de vagar por su cuenta extra muros de esa ciudadela que es lo real". Libres para vagar fuera de la realidad: una buena definición de nuestra sociedad. Con fútbol y TV, a ser posible.

La actual crisis, que ya no es de unos pocos, ha sacado a la calle la pregunta por el significado de la vida, como bajo continuo que acompaña a las preguntas sobre el futuro de nuestros ahorros, de nuestro trabajo, de nuestra prosperidad. Hoy es la crisis, hace años era la guerra, las condiciones naturales adversas o las epidemias: modos con los que la realidad testaruda pone a la personas ante el drama de la vida que exige un significado. Es cierto que la misma mentalidad común intenta en estos días ofrecernos nuevos sucedáneos para eludir la cuestión: salir a la calle para identificar en el gobierno, en los banqueros o en Berlín el origen de nuestros males. No hará sino retrasar el problema.

Hoy, como hace dos mil años, el cristianismo muestra todo su poder saliendo al encuentro de la pregunta de cada persona. En estos momentos de crisis, en los que el fundamento se tambalea se nos hace cercana la pregunta del salmista: "¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, el ser humano para darle poder?" (Sal 8). La afirmación de Cristo, "¿de que le sirve al hombre ganar el mundo

miércoles, 21 de marzo de 2012

Os esperamos en el ENCUENTRO MADRID

Queridos amigos: 


El lema del Encuentro Madrid (EM) de este año " Las fuerzas que cambian la historia son las mismas que cambian el corazón del hombre" es una provocación y debe ser verificado. Nuestra experiencia de los últimos tiempos en el campo educativo, con la huelga en Madrid de la enseñanza pública y la presión a la que hemos estado sometidos tantos de nosotros, nos ha permitido verificar que solo un corazón alerta, despierto, con todas sus exigencias vivas, puede hacernos realizar un juicio que nos construya, nos haga ver claro en medio de la oscuridad, siendo así un factor positivo para nuestros compañeros y amigos. 


El EM es un lugar idóneo para compartir estas experiencias, invitando a familiares, amigos y compañeros de trabajo. 


El contenido de la exposición sobre la Transición española a la democracia puede arrojar claves que ayuden a juzgar la situación actual, inspirando caminos verdaderos para salir de la crisis (el viernes 23 de marzo a las 17:30 se presenta la exposición, que se podrá visitar a lo largo del fin de semana). 


El encuentro con el Ministro de Educación y la Secretaria de Estado para la Educación italiana no deberíamos perdérnoslo ( viernes 23 a las 19:30). 


Para más detalles sobre el programa os pego el enlace a la WEB del EM: http://www.encuentromadrid.com/programa.html 


Como años anteriores ARCYP tendrá un Stand en este evento. Esperamos poder veros allí y charlar sobre vuestra situación, experiencias y necesidades. Si alguno de los socios tiene un hueco para atender en el Stand no dudéis en comunicárnoslo por este correo. 


Recientemente hemos enriquecido el BLOG de ARCYP con nuevas secciones. No dejéis de echar una mirada y ya nos diréis qué os parece. 


Esperando veros en el EM, recibid un fuerte abrazo: 


Mª Carmen Carrón 
Presidenta de ARCYP

miércoles, 14 de marzo de 2012

Nuevas secciones de experiencias y recursos


Estamos seguros de que entre nosotros suceden todo los días hechos 
bellos, hechos que nos sorprenden como educadores (padres, maestros, 
catequistas, etc.), que nos conmueven, que nos hacen acostarnos cada día 
dando gracias al Señor. Hechos que demuestran que es posible educar 
también ahora, en medio de la crisis, en medio de las dificultades y de 
la emergencia educativa que vivimos. Os pedimos que los compartáis con 
todos a través de nuestro BLOG.

Enviad vuestra experiencia a este correo y lo publicaremos en el BLOG. 
También, si nos dais permiso, enviaremos a la revista Huellas aquellas 
que resulten de más ayuda para todos. Igualmente, todos manejamos 
recursos educativos (páginas WEB, blogs, programas, actividades 
didácticas, propuestas de libros, música, artículos, dinámicas, 
lecciones, etc.) y sería bueno que también compartiéramos. Muchos 
tendréis vuestros blogs, vuestras WEBs, incluso pueden ser interesantes 
los recursos de vuestro colegio que estén abiertos a todos. Mandadnos 
los enlaces o los archivos (nosotros los colgaremos) junto con una 
reseña de los mismos. Indicadnos el área o materia a que pertenecen. 
También podéis señalar vuestro correo de contacto por si hay compañeros 
que quieren contactar con vosotros. Nos encargaremos de publicarlos en 
nuestro BLOG.

¡Ah! ¡No olvidéis agregar nuestro BLOG a vuestros favoritos!

viernes, 3 de febrero de 2012

Profesor, gracias

Un homenaje a todos los maestros y maestras, profesores y profesoras, educadores y educadoras que han conformado nuestra vida escolar y que gracias a su labor, hoy somos quien somos. Un vídeo creado por Take part y aportado al mundo hispanohablante por Baalya | Difundiendo infancia. www.baalya.es